lunes, 27 de mayo de 2013

Anarquía o mezquindad

 
Edu: Todo aquel que tiene oportunidad de seguir el fútbol mundial, probablemente habrá podido observar algo recurrente en la actualidad y que parece marcar una identidad: muchos equipos, sin distinción de escuela o nacionalidad, parecen haber descubierto las ventajas del juego de ataque. Y no sólo los grandes - la Real Sociedad, nombrada algunas veces aquí, parece un claro ejemplo de eso.
Carles: Sin lugar a duda, los donostiarras han hecho su elección. Quizá por ello, les meten tantos goles en los últimos minutos. Sin embargo ayer, contra el Real Madrid (3 a 3), fue justo  el contrario.
Edu: Esa es la idea: no darle tanta importancia a la defensa.
Carles: Históricamente, el fútbol es cíclico, y seguro que esa es la nova tendencia, caiga quien caiga. Adiós a Gatuso, adiós a Albelda.
Edu: No sé si fue el Barça que estimuló esa tendencia, pero seguramente, alguna influencia tuvo. Los ingleses están jugando de esa forma, hasta el Chelsea mejoró su juego cuando se soltó. Y ni hablemos de los alemanes…
Carles: Pero sin que sea a lo loco. En el post sobre la final de la Champions, hablábamos  sobre la fuerte presión que algunos equipos ejercen sobre la salida de balón contraria, algo que el Barça de Guardiola realizó como nadie. Un acierto que Pep trasladó desde el baloncesto, y que consiste en defender por zona, desde otras partes el campo, y sobre todo, y eso es lo importante, con una gran circulación entre los efectivos, cubriendo parcelas más reducidas y de forma coordinada, pero muuuuuuy coordinada. Mecanizar esos movimientos supone un faenón tremendo, entrenamientos exhaustivos, a los que no todos los entrenadores están dispuestos.
Edu: Guardiola y Barça, Klopp y Dortmund y hasta el propio Bayern son ejemplos del 'riesgo sofisticado'. El riesgo muy bien estudiado, asumido. Pero hacerlo 'a lo loco' también puede llegar a ser interesante. Como parece hacer la Real Sociedad. El juego adquiere una estética propia, vanguardista. Quien podría imaginar, hace algunos años, el empate a 5 goles entre United e West Bromwich, mismo considerando la escasa importancia de ese partido para la clasificación?
Carles: Bueno, ese partido concretamente, decidía muy poco. Recuerdo como la República Checa durante un partido por la Eurocopa 2004 de Portugal acabó literalmente sin defensas en campo, jugando alocadamente y olvidándose de defender. Un único equipo asumió todos los riesgos, un riesgo no calculado. El partido fue vibrante, una completa locura. El juego mezquino, la trampa de una única jugada tiene los días contados. Renunciar a los mediocentros rocosos, aprender a hacer fútbol desde zonas tradicionalmente reservadas a destruir, requiere valor, pero casi seguro que marcará el futuro. El Valencia, por ejemplo, un club históricamente defensivo, habitualmente más luchador que talentoso, disputa justamente con la Real Sociedad la última plaza para la próxima Champions. Su actual entrenador, Txingurri Valverde, cuyo nivel intelectual está por encima de la media, optó en el partido de este fin de semana, por alinear 'jugones' en el medio centro. Ganó y dio un paso importante para conseguir la plaza.
Edu: Se pueden encontrar  varios ejemplos que justifiquen una y cada una de las opciones. La mayor ventaja de lo anárquico es la ausencia de la rutina, del aburrimiento y evitará que falte frenesí, ese ingrediente explosivo. Si es planificado, mucho mejor. Pero, fríamente, no soy capaz de ver el ocaso de los Guatusos, Dunas o Albeldase, mientras existan entrenadores que ganen títulos o eviten descender apostando por la mezquindad. Carlos Alberto Parreira aplicó la doctrina de 'cero errores' en la selección brasileña que disputó el mundial de 1994. Hizo lo que todos vimos y volvió con la copa debajo del brazo. Para los brasileños, es un ejemplo clásico, sin embargo, la cuatro veces campeona mundial Italia sigue siendo el modelo universal más contundente.
Carles: ¡¡¡¡Cero errores!!!!! Parece parte de la doctrina productiva anglosajona que, tengo esperanzas, se encentre decadente, como parte de una realidad mucho más abierta a las intuiciones. Producto de nuevos tiempos, de generaciones venideras, que no leen manual de instrucciones pero son capaces de hacer funcionar cualquier aparato. E bien. El modelo de jugador fijo, sin movilidad, con funciones y zonas de actuación limitadas no responde a esa nueva funcionalidad. Per hay otro aspecto que favorece todavía más, si cabe, a ese aparente desorden: la voz cantante. Los mentores están obligados a ofrecer más que resultados, el público exige poder divertirse, sobre todo. Se necesita una cantidad cada vez mayor de público pagante, ya no son suficientes los aficionados que se deprimen o se emocionan con el resultado de su equipo.
Edu: Pensándolo mejor, me gusta que sigan existiendo las opciones mezquinas, que permiten ese diálogo entre lo obsoleto y lo moderno que, de cierta forma, retroalimenta el fútbol. Resulta especialmente agradable ver esquemas tácticos rígidos siendo desmontados por un “equipo callejero”. Para ser sincero, mi deseo es que sobrevivan los Mourinhos, los Parreiras y el ‘calcio’ tradicional. Como el contrapunto ideal para aquello que creemos y defendemos.
Carles: Es posible, pero también es verdad que después de un partido en que uno de los equipos ha logrado divertir pero ha sido el otro, el de fútbol mezquino, que ha ganado, yo, al menos, acabo sintiendo una cierta frustración. Y multiplica esa sensación de injusticia que ya está casi normalizada.
Edu: Es una de las leyes de compensación que componen el código de ese juego. Como en el caso de una partida decisiva que acaba resuelta por el fallo del portero o por una tontería del árbitro. Injusticias como en la vida misma. Como gente que sigue empeñada en defender puntos de vista en que no crees. Pero cuando la diversión se antepone al resto, la victoria es doble – por tu propia satisfacción y por la frustración del contrario.
Carles: Pues viva la anarquía. Y la inteligencia.

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